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BK: ¿Y en cuanto a su aspecto latino? CM: Los chicanos desean identificarse con sus raíces aborígenes del Nuevo Mundo antes que con la herencia europea. Los pintores mexicanos clásicos tienen una formación muy europea: Rivera, Siqueiros, Tamayo..., todos ellos estudiaron en París y eran cubistas o pertenecían a algún otro movimiento. Por tal motivo, el arte chicano es particularmente estadounidense. Resulta extraño porque existe una vieja corriente de chicanos que prefiere identificarse en mayor medida con los mexicanos... En realidad no tiene la menor importancia. ¿Acaso nuestra influencia se diluye en la medida en que ingresamos al movimiento estadounidense... o estamos ejerciendo una influencia? ¿Es que la camiseta roja sumergida en el agua de lavado se vuelve menos roja o todo lo demás se vuelve rosado?
BK: Históricamente, según algunas opiniones, se ha considerado que el arte Chicano se autodefine por medio de su contenido socio-político. Al incorporarlo a los museos de vanguardia y despertar el interés de los coleccionistas, ¿le preocupa que este aspecto de la obra o su recepción pudiera en parte desdibujarse o alterarse? CM: En realidad, se ha desdibujado por su propia cuenta. En un principio, muchos de estos artistas eran los propagandistas del movimiento. A medida que el movimiento se desarrolló y los artistas maduraron, el arte superó los límites del arte político. Sin embargo, el contenido político no ha perdido vigencia en artistas que eran demasiado jóvenes como para haber asistido al inicio del movimiento. Este espíritu continúa vivo en la obra del mismo modo que todos los diferentes lenguajes visuales inherentes al ser chicano. Existe una escuela que desea que esta obra sea exclusivamente política y disiento absolutamente con ellos. Estos artistas pintan todos los aspectos de la experiencia chicana, y limitarla solamente a la instancia política coloca a este arte en el ghetto del arte folklórico y lo excluye de los museos. BK: Su colección se encuentra de gira por el país y acompaña el lanzamiento de su libro. ¿Dónde le gustaría ver arte Chicano dentro de diez años? CM: Me encantaría que se establecieran más centros de arte en las grandes ciudades para que los artistas jóvenes difundieran la tradición y la profundizaran. El motivo por el cual el arte chicano ha prosperado en ciudades como Los Ángeles, San Antonio y San Francisco es la existencia de tales centros. Entonces, por ejemplo, tenemos un lugar como Chicago, que posee la segunda mayor concentración de mexicanos después de Los Ángeles, pero donde no existen el arte chicano ni la beca para los artistas. Encontramos allí un grandioso museo mexicano donde realizaremos la exposición. La razón para ello es que yo no deseaba predicar para los conversos al exponer solamente en museos "étnicos". En Chicago todavía no se han convertido. Los eventos más exitosos han sido históricamente aquellos que incluyen artistas mexicanos tradicionales..., pero es necesario nutrir el movimiento contemporáneo de Chicago y un centro de arte sería una contribución para ello. Los museos son organismos que se mueven con extrema lentitud: son grandes masas de hielo que poco a poco comienza a derretirse. Tenemos a nuestro favor el hecho de que realizamos una gira de cinco años y que cada paso en el camino asume mayor importancia y despierta mayor interés. Sabes, es una pena que haya quienes desean que el arte chicano se limite a una sola cosa. (Risas). Honestamente, ni siquiera sé cuál es mi reacción frente a eso...., es una especie de frustración: "¿Acaso no te das cuenta?". Algunos ven al arte chicano, sus temas e identidad, tal como se los definió hace treinta o cuarenta años y congelados en el tiempo. Desde otro punto de vista, que comparto, se lo define como un proceso dinámico en permanente evolución. Algo extraño que he notado es que a medida que más y más personas cruzan la brecha generacional, eligen asumirse como chicanos y tienen tanto para decir acerca de quienes son y de sus principios como quienes los precedieron. Básicamente es una lucha de poder. Intento otorgar reconocimiento a las raíces en la mayor medida posible en la exposición, pero lo principal es tener en cuenta hasta dónde hemos llegado y hacia dónde vamos.
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