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Art & Theory
Raúl Anguiano – Biografía de la pintura mexicana en Los Angeles
by Cynthia MacMullin
11/08/02


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En su mural, Anguiano pinta a Posada, grande y luminoso, sobre las cabezas de cuatro líderes del arte moderno mexicano, Diego Rivera (1886-1957), David Alfaro Siqueiros (1896-1974), José Clemente Orozco (1883-1949), y Frida Kahló (1907-1954). Conocidos como Los Tres Grandes, Rivera, Siqueiros y Orozco formaron, colectiva e individualmente, la ideología filosófica y la influencia política del Movimiento del mural mexicano. Anguiano, quien fuera antes un estudiante de Diego Rivera para aprender las técnicas del mural, honra el genio artístico de estos hombres, les rinde homenaje a su compromiso personal con ellos mismos, con la tierra y con el país, y reflexiona ante el impacto que tienen ellos en su vida y en la de los artistas de su generación. También hace tributo al muralista David Alfaro Siqueiros al pintar sobre el retrato del artista una escena de su mural América tropical, (1932) pintado en el Salón Italiano de la Placita Olvera, el centro histórico de Los Ángeles y un punto de actividad intelectual de aquel momento. Anguiano pinta la recreación del espectacular indio mexicano crucificado enfrente de un templo indígena. Esta fue la célebre imagen del controversial mural que está ahora destruido. Anguiano despliega en su propio trabajo su entusiasmo por el impacto de esta figura fogosa, ya sea como artista o como hombre cósmico. José Clemente Orozco, también fuerte y devotamente comprometido con un poderoso vocabulario visual, vocalizó su visión del hombre en sus murales de 1930 de Promethus en el Instituto de Las Cabañas de Guadalajara, México. Igualmente importante y casi con más influencia en el arte contemporáneo actual, es la figura destacada de Frida Kahló. Anguiano nos recuerda que Frida representó el valor y temple, vemos la angustia personal de la artista prolongada y tolerada por su auto-introspección en sus pinturas y vocalizada en sus causas públicas.

En el panel central del mural, Anguiano esboza una de las experiencias más significativas de su vida y uno de sus más importantes trabajos de caballete. En 1949, viajó como un miembro de la expedición del Instituto Nacional de las Bellas Artes a la jungla Lacandona y a las ruinas mayas de Bonampak en el estado de Chiapas. Acompañando al arqueólogo americano Carlos Frey, el primero en excavar en Bonampak, Anguiano comulgó con el mundo maya y su pueblo contemporáneo de los años ‘40. Estudió los murales de pared del Templo de Na-balun Uinic (la casa de un hombre tigre) que posee los más finos murales intensamente coloreados hasta la fecha descubiertos, estudió el mundo maya y sus guerras, sus sacrificios y celebraciones. Ahí él hizo bosquejos de, y pintó las mujeres indígenas de los lacandones de donde emergió una de sus pinturas de caballete más seriamente aclamada, La espina, ahora una piedra angular de la colección del Museo del Arte Moderno de la Ciudad de México. La representación de la mujer siempre había estado representada en el conjunto de trabajo de Anguiano, pero desde ahora las mujeres Lacandonas aparecerían en el resto de su carrera como caracteres representativos y poderosos de la mujer mexicana como la Madre Tierra, criadora y sacrificadora, dibujada monumentalmente en paisajes míticos y de otros mundos.

En la parte derecha del mural, Anguiano le rinde homenaje a las figuras de este tiempo, al estar paradas viendo la figura desnuda de la modelo de los artistas, María Asunsolo (prima de Dolores de Río). Los artistas tales como Rufino Tamayo (1899-1991), Juan OíGorman (1905-1982), Alfredo Zalce (n. 1920), José Guerrero Galván (1910-1973), Ricardo Martínez (n. 1918), Juan Soriano (n. 1920), Vicente Rojo (n. 1932) y José Luis Cuevas (n. 1933) son esbozados y ellos representan las figuras más importantes de la evolución artística del arte mexicano moderno y contemporáneo.

Los años ‘50 fomentaron un cambio artístico y una influencia internacional por parte de los artistas de la generación de Anguiano. A la edad de 35, Anguiano empezó a viajar al extranjero, a Europa y a los Estados Unidos, y tuvo su primera exposición individual en los Estados Unidos en el Museo de Arte de San Francisco en 1953. Empezó a recibir reconocimiento y premios de su propio país, México, muy en particular por parte del Congreso del estado de Jalisco con la Declaración de José Clemente Orozco en 1956, al igual que premios internacionales de Brasil, Alemania y Chile. Muchos de los artistas estaban estudiando en París y formando nuevos movimientos artísticos como respuesta a la abstracción, al realismo y a la experimentación.

Como muralista de segunda generación, Anguiano ha participado muy activamente haciendo murales en la segunda mitad de su vida. Durante los últimos treinta años él ha estado comisionado para crear murales por todo México y Los Ángeles. Como nota particular, está La creación del hombre en el mundo maya, montado en 1964 en la Galería de Introducción a las Culturas Mesoamericanas en el famoso Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. Con mucho colorido Anguiano definió su estilo de mural como una forma de contar cuentos que incorpora leyendas antiguas, figuras míticas de los mayas y los aztecas, y símbolos de nacionalismo, identidad y revelación en paisajes mexicanos románticos.

La Biografía de la pintura mexicana, es la cuarta de otros tres murales pintados por Anguiano en el área de Los Ángeles: La historia de México, 1999, montada en la Consulta de México, Los Ángeles; La multicultural, 1998; y Los mayas: magia, ciencia e historia de los mayas, 2000, los dos montados en el Museo de Arte Cultural de Bowers, Santa Ana. Cada uno incorpora las leyendas de México en monumentalidad e impacto, y reflejan y exteriorizan el significado de los sucesos evolutivos y de los conceptos revolucionarios.

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