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"Todas las obras de arte en la pintura tienen una estructura geométrica perfecta," afirma Raúl Anguiano, "pero también tienen mucho más; contenido humano, poesía, filosofía. Lo que más me interesa a mí de la pintura es la estructura y el equilibrio de las formas. Yo creo que éstas dos cosas, más el color, deberían expresar una idea, un tema humano." -- Virginia Stewart, 45 Artistas mexicanos contemporáneos, Prensa de la Universidad de Stanford, 1951 Dibujando sobre el impacto histórico de las culturas precolombinas, las revoluciones políticas y la industrialización moderna del Siglo 20, el arte mexicano y sus estéticas abrazan una voz antigua de identidad y nacionalismo mejor ilustrada por el Movimiento Muralista Mexicano (c.1920-1940). El Muralismo, cuya voz y producto de la revolución mexicana volvieron a despertar y revitalizar el poder del pueblo, impulsó a los artistas a crear imágenes visuales dinámicas y monumentales que narran sucesos de la historia mexicana, glorifican las bellezas de su paisaje, lucen a sus líderes y pueblos y celebran su ideología y cosmología. El muralista de segunda generación Raúl Anguiano, (b.1915, Atoyac, Jalisco, México), que vive y trabaja hoy en los "dos mundos" que son México y los Estados Unidos, le rinde homenaje a esta tradición con su muestra de pasión y vitalidad, paleta y pinceles, para crear su más grande mural hasta la fecha, titulado, Biografía de la pintura mexicana, comisionada por el East Los Angeles Collage en California, EE.UU. (Colegio del Este Los Ángeles), conocida por sus siglas en inglés como ELAC. El mural, Biografía de la pintura mexicana, no solo hace un esbozo de los aspectos históricos claves del arte mexicano, sino que también marca los pasajes personales claves de la vigorosa vida de Raúl Anguiano. Ejecutada con una paleta de colores vivos y populares para realzar la mexicanidad, Anguiano le comunica al espectador su herencia mexicana, ejemplarizada por gente, lugares y las diversas épocas que se perfilan de izquierda a derecha, principiando desde los inicios de la historia mexicana hasta la era actual, añadiendo momentos importantes de su vida, a lo largo de un mural convexo de setenta metros. Pintado con aceite en lino estirado en paneles convexos de madera, el mural adorna el salón de la entrada del teatro y auditorio principal del campo universitario de ELAC. La dedicación del mural de marzo del 2002, celebra tanto la historia de México como el 87º aniversario de este notable pintor mexicano que aun se encuentra entre nosotros. Raúl Anguiano nació a principios del siglo XX. Su primer dibujo (1920) fue el de un famoso torero, Rodolfo Gaona en estilo cubista cuando tenía tan sólo cinco años de edad. Este dibujo aparece en el mural de ELAC al lado de varios retratos, el suyo cuando niño, el de sus padres y el de su abuela que tanto lo inspiraba. Anguiano ofrece al espectador sus inicios tempranos y susceptibles, y él ordena estas imágenes personales junto a los símbolos representativos de los inicios de México a través de un escriba maya, de la diosa azteca Coatlicue, y de un Cristo crucificado. La imagen del escriba maya está dibujada según el famoso códice maya de Dresden, y aparece como escribiendo en una placa registrando las vidas históricas de los primeros reyes y de la nobleza de México. La diosa azteca de la vida y la muerte, y el crucifijo de Cristo, simbolizan la fusión de dos culturas, dos pueblos, dos civilizaciones: la precolombina y la europea, que están muy arraigadas en la psiquis del pueblo mexicano. El crucifijo es una recreación de un dibujo de principios de 1930 que Anguiano personalmente le dio al Papa Juan Pablo II como una donación a la colección del Museo del Vaticano. En 1927, él empezó a estudiar arte en la Escuela Libre de Pintura en el Museo de Guadalajara aprendiendo las tradiciones académicas y la pintura clásica de las figuras, retratos, naturalezas muertas y paisajes. En 1934, se fue a la Ciudad de México y aprendió la técnica del mural para pintar, creando varios trabajos en los edificios de las escuelas, y se asoció con los artistas principales de las artes visuales: arquitectos, pintores, escultores, artistas gráficos y fotógrafos. Su primera exposición individual de dibujos y acuarelas fue presentada en el Palacio de Bellas Artes en México en 1935. En 1937, los artistas Leopoldo Méndez, Raúl Anguiano, Luis Arenal, Pablo OíHiggins y otros formaron el taller de artistas gráficos insignes de la Ciudad de México, el Taller de Gráfica Popular. La mayoría de los artistas participantes eran miembros activos del Partido Comunista y tomaron una firme posición política en sus representaciones gráficas de múltiples sucesos políticos, escenas cotidianas de los trabajadores, personalidades que pregonaban justicia social y figuras indígenas. Sus publicaciones más importantes incluyeron Estampas de la revolución mexicana. El Taller vio en José Guadalupe Posada (1852-1913) una inspiración para sus causas e imágenes. Posada, una importante figura del cambio de siglo, artista, ilustrador popular y caricaturista político, fue un partidario acérrimo de los oprimidos que describió los horrores y tragedias del hombre en atrevidos folletos impresos en blanco y negro que decían las cosas tal y como eran.
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