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Gerardo Chávez: Ritmos Fantasmagóricos


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La Creation du Nouvel Homme (The Creation of a New Man) by Gerardo        Chavez
La Creation du Nouvel Homme

Rapto IV (Kidnapped IV) by Gerardo       Chávez
Rapto IV

Le Montagne des Agites (The Mountain of Agitators) by Gerardo        Chavez
Le Montagne Des Agites

Ils Montent des Eaux Pour Prelever le Tribut (Rising Out of the Water in Tribute) by Gerardo       Chávez
Ils Montent des Eaux Pour Preleverle Tribut




Ils Montent des Eaux Pour Prelever le Tribut (Rising Out of the Water in Tribute) by Gerardo       Chávez

Museum of Latin American Art ,
14/05/1999 - 12/09/1999
Long Beach, CA, USA

Catálogo de la Exposición
por LatinArt.com

La abstracción se volvió en el modo dominante del arte en Perú a fines de los '50s, y principios de los '60s, y los artistas se tornaron cada vez más receptivos a otras tendencias internacionales en materia de arte. Sin embargo, la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado, de 1968 a 1975, terminó con esos intentos de modernización, y sancionó sólo reavivamientos superficiales indigenistas arte rural folklórico hasta surenuncia.

En 1960, Chávez dejó Perú y se fue a Europa, primero a Italia a sumergirse en el arte de los grandes maestros del Renacimiento: Piero della Francesca, Botticelli, Paulo Uccello, Rafael, Miguel Angel. De 1962 a 1964, viaja a Roma y se encuentra con el gran pintor surrealista chileno Roberto Matta (n. 1911). La pintura de Chávez, La Creación del Hombre, es una de las primeras pinturas creadas mientras vivía y trabajaba en Roma, y refleja la influencia del arte de Matta, sus asuntos y preocupaciones por la siquis del hombre, y la sicológica relación entre hombre y naturaleza.

Alentado por Matta, Chávez fue a Paris en 1964 para encontrarse con otros artistas e intelectuales de la vanguardia europea. Enseguida, Chávez se plegó a la vida de la ciudad: el río Sena, Saint-Germain-des-Pres, y paseos por los bulevares Saint-Michael y Saint-Germain. Se hizo habitué del bistro "Old Navy," el principal lugar de reunión de la intelligentsia latinoamericana. Matta le presentó a los cubanos Acosta León, Gina Pellon, y Joaquín Ferrer; y luego él conoció a muchos otros artistas e intelectuales latinos, incluyendo a Cecilia Ayala, Jean-Claude Gaubert, el escultor Cárdena, y el pintor argentino Antonio Seguí. Por medio de todas estas amistades, Chávez fue puesto en contacto con importantes escritos e ideas de los grandes poetas del Simbolismo, Lautreamont (cuya poesía fue la principal precursora del Surrealismo), Rimbaud, Eluard, y Baudelaire. En 1968, Matta le presentó al gran pintor surrealista cubano Wilfredo Lam, con quien Chávez tuvo muchas apasionadas discusiones. Con Lam, recorrió las galerías de arte de Paris y conoció a muchos de sus amigos, incluyendo a su compatriota, el artista peruano Carlos Revilla, y al destacado crítico teatral Emilio Calli. Trabó amistad con el surrealista e historiador del movimiento surrealista, Patrick Waldburg. Chávez continuó pintando en su estudio de Paris y viajando. Entre sus viajes notables están las visitas a Tassili en Argelia, donde fue impactado por las macizas y fantasmagóricas formaciones rocosas y los brillantes colores, ya la primitiva Isla de Pascua en Chile.



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